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Hojas de suculenta

#naturallmente

Meditar: un espacio para escucharnos

Foto del escritor: Sergio Velázquez
Sergio Velázquez
24 oct
2 min de lectura

Para mí, meditar es darme la oportunidad de escucharme; es ese momento del día en el que me permito bajar el ritmo, hacer una pausa y observar lo que sucede dentro de mí.


Es sentarme conmigo mismo, sin la necesidad de encontrar respuestas inmediatas, de resolver cada preocupación o de poner en orden todo aquello que pasa por mi mente; es aprender a observar mis pensamientos, reconocerlos y aceptarlos sin asumir que todo lo que pienso es necesariamente cierto.


Porque a veces confundimos lo que pensamos con lo que somos. Nos aferramos a nuestras ideas, a nuestros miedos y a las historias que nos contamos, hasta el punto de olvidar que podemos observarlas sin tener que creerlas todas.


Meditar, al menos para mí, también significa soltar un poco esa necesidad de controlarlo todo. Dejar de intentar acomodar cada pieza de nuestra vida para permitirnos estar presentes, incluso cuando hay cosas que todavía no entendemos, respuestas que no encontramos o situaciones que simplemente no dependen de nosotros.


Es dirigir la atención hacia nosotros mismos, no como una colección de adjetivos, logros, defectos y expectativas, sino como personas. Como seres que sienten, que cambian, que se equivocan, que dudan y que, aun así, merecen un espacio para simplemente ser.


Y quizá por eso encuentro en la meditación una forma de amor propio. No necesariamente porque siempre termine sintiéndome mejor, más tranquilo o con las ideas más claras, sino porque, durante ese tiempo, me doy permiso de estar conmigo sin tener que demostrar nada. Sin exigirme ser alguien distinto y sin la necesidad de convertir cada experiencia en una lección.


Meditar también es hacerme responsable de mi propia existencia. No desde la exigencia de tener que resolverlo todo por mi cuenta, sino desde la disposición de reconocer lo que siento, hacerme cargo de mis decisiones y aprender a convivir con aquello que no puedo cambiar ni controlar.


No siempre es sencillo; a veces, cuando hacemos silencio, descubrimos que nuestra mente tiene mucho que decir. Aparecen pendientes, preocupaciones, recuerdos y preguntas que quizá llevábamos tiempo evitando. ¡Y está bien! Tal vez no se trata de silenciar todo eso, sino de aprender a escucharlo sin dejarnos arrastrar por cada pensamiento.


Con el tiempo, he comenzado a ver la meditación menos como un ejercicio para alcanzar un estado determinado de conciencia y más como una oportunidad para encontrarme conmigo mismo. Para hacer una pausa en medio de todo lo que sucede afuera y recordar que también hay un mundo interior al que vale la pena prestarle atención.


Y entonces me pregunto: ¿Cuántas veces buscamos respuestas en todas partes sin detenernos un momento a escuchar lo que sucede dentro de nosotros? La verdad es que aún no tengo una respuesta definitiva y tampoco creo que exista una única manera de acercarse a la meditación.


Solo sé que, a veces, basta con hacer un poco de espacio, respirar y permitirnos estar presentes. Quizá no encontremos una respuesta, tal vez aparezca una pregunta nueva o quizá, por un instante, descubramos que no necesitamos resolver nada.


Que también podemos y se vale descansar. Simplemente estar y escucharnos en el silencio.


Sergio César 🫰🏽

 
 
 

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